Una villa contemporánea donde la verdad reside por completo en los materiales, en las formas puras del espacio y en la luz que crea movimiento y poesía. La monumental concha arquitectónica acoge interiores íntimos, concebidos como espacios de introspección protegidos del mundo exterior, pero al mismo tiempo inmersos en la realidad urbana.
El minimalismo de la arquitectura también caracteriza los interiores, suavizados y caldeados por el mobiliario de Poliform y realzados por obras de arte. A partir de la entrada representativa, los espacios se desarrollan en secuencia, con un dinamismo que conduce a un nivel de intimidad cada vez mayor.
La simplicidad y el ritmo de los elementos arquitectónicos son sobrios y reconfortantes. El mármol travertino convive con la madera oscura, transformando el espacio destinado a la acogida en un entorno majestuoso y escenográfico.
En el living, las formas orgánicas y los acabados matéricos destacan en contraste con las geometrías definidas de los pilares de mármol travertino, en un juego de recomposición de los opuestos que también se manifiesta en la superficie lineal del techo frente al suelo de madera negra lacada: una escenografía rigurosa que convierte al mueble de Poliform en el protagonista absoluto.
Para el living de representación se eligió Ernest de Jean-Marie Massaud, un sofá de volúmenes suaves y desestructurados inspirado en un cojín de plumas, de gran fuerza expresiva. Completan el área dedicada a la convivialidad las butacas Loai y mesas de centro que evocan los acabados de la arquitectura.
El living destinado a la familia se caracteriza por boiseries matéricas en tonalidades oscuras. El sofá Ernest de Jean-Marie Massaud se interpreta en una configuración curva que realza su inspiración orgánica. El acabado aumenta la calidez y la intimidad del ambiente.
El ambiente se caracteriza por tonalidades oscuras o inspiradas en los colores de la tierra. La dinámica interior-exterior se acentúa mediante altas aberturas, delicadamente tamizadas por cortinas de popelina de inspiración japonesa.
En el patio, una naturaleza viva pero discreta tiene la tarea de hacer aún más agradable el abrazo de una arquitectura tipo capullo que integra sin solución de continuidad los espacios exteriores, casi como un hortus conclusus medieval reinterpretado para la contemporaneidad.
El área de comedor, con la mesa Henry y las sillas Marina, está discretamente separada del living. La teca clara, la cuerda natural y los tejidos en tonalidades terrosas se armonizan con el mármol travertino y sugieren calma y relajación.
El corazón más escondido de la villa es el living privado, inspirado en un club exclusivo. Durante el día, la gran apertura en el techo deja filtrar la luz. Por la noche, la boiserie de lino, las elegantes lámparas con pantalla de tela y la alfombra clara ofrecen una sensación de acogida suave y cálida.
También las formas del mobiliario – desde los elementos tapizados hasta las mesas de centro, pasando por el sistema de día que enmarca la estancia – son curvas y acogedoras. Los sofás y butacas Orbis, con su respaldo envolvente, dibujan dentro del living un espacio íntimo que invita a la conversación.
El estudio doméstico, concebido como una arquitectura dentro de la arquitectura, se inspira en los studioli renacentistas: una alusión al arte italiano y a la cultura como valor universal, especialmente en un mundo cosmopolita como el actual.
El protagonista del estudio es el escritorio Adrien que, con su carácter decidido y su presencia escenográfica, establece un contrapunto con el área dedicada a la lectura y al relax, rodeada por la librería Wall System.
El espacio de cocina se organiza en dos áreas diferenciadas: la primera, pensada para el uso cotidiano, se caracteriza por la gran isla central, las elegantes vitrinas y el área de comedor. La segunda, exclusivamente operativa, es ideal para eventos y cenas importantes.
Acabados como el mármol travertino y detalles como las puertas de vidrio y los compartimentos abiertos de la isla transforman un espacio funcional como la cocina en un ambiente elegante, donde resulta agradable pasar los momentos de la vida cotidiana.
Un ambiente íntimo y elegante, donde reunirse para el aperitivo o para una copa después de la cena. Amplias ventanas dejan filtrar la luz del sol o de la luna, dando la sensación de un espacio suspendido en el tiempo.
Las butacas Sunday invitan a una postura relajada, ideal para la conversación. Las columnas, con el mismo acabado oscuro que la boiserie, están equipadas con una cava de vinos y con todos los accesorios necesarios para la preparación de cócteles.
La arquitectura del comedor recuerda a la del living. También aquí, el fondo escenográfico está constituido por las geometrías definidas de los pilares de mármol travertino, intercalados con ventanas que se abren hacia el verde del exterior.
El mobiliario del comedor es majestuoso: la mesa Monolith con sobre de mármol y las sillas Leopold de piel destacan no solo por su estética refinada, sino también por un altísimo nivel de confort, que hace inolvidable la experiencia de la convivencia.
Desde el comedor se accede a una nueva zona de living destinada a recibir a los invitados. Las tonalidades se vuelven más claras, en continuidad con los elementos arquitectónicos de mármol travertino.
El sofá Joan y las butacas Owen, con líneas limpias y volúmenes generosos, definen un diseño minimalista orientado a un confort absoluto. Como hilo conductor de todos los ambientes, las lámparas Helga se convierten en un detalle reconocible y sofisticado.
El dormitorio reúne dos áreas: la primera dedicada al sueño y al descanso, la segunda a momentos de relax, con una mesa baja de dining y butacas. Entre ambas, una pared divide los espacios como un telón teatral.
La cama Brera de Jean-Marie Massaud traslada al área de descanso la idea de un paisaje doméstico con una fuerte connotación arquitectónica. Esencial y elegante, retoma la estética de las suites más exclusivas.
Desde el dormitorio se accede al área de vestidor, caracterizada por amplias ventanas y por una gran apertura en el techo que inunda el espacio de luz natural. Junto con los acabados claros, la luz transforma el vestidor en un ambiente ideal para el cuidado personal.
Vestidores, armarios con vitrina y armarios cerrados conviven dentro del mismo espacio, ofreciendo la mayor libertad en la organización de ropa y accesorios. Nichos vanity y columnas equipadas interrumpen la pared de armarios, aumentando su funcionalidad.
Desde la zona de descanso también se accede a un área exterior privada, donde las tumbonas se suman al pequeño salón. Las butacas y el sofá Ponte, junto con las tumbonas Ketch, aportan un toque natural a un espacio exterior perfectamente integrado en la arquitectura.