Una arquitectura sencilla, pero totalmente experimental, que recrea un ambiente escandinavo que se aleja de los tópicos y permanece fiel al espíritu nórdico más auténtico. Con un enfoque cultural antes que estético, esta villa inmersa entre las dunas del mar del Norte aúna esencialidad y confort, convivialidad e intimidad.
El salón se caracteriza por los colores neutros y los materiales naturales, que dialogan con el paisaje exterior, visible a través de los grandes ventanales. La esencialidad de la arquitectura se refleja en el diseño lineal de los muebles: el sofá aporta un toque cálido con sus tonos terrosos y las mesas de centro poseen una parte superior de mármol natural.
También en el segundo salón la chimenea es el elemento arquitectónico central, diseñado para enriquecer la estancia con un punto de contemplación alternativo al gran ventanal. El espacio más compacto crea un ambiente más íntimo: los sillones invitan a conversar o a relajarse, y el diván y la gran librería de la pared, a leer.
El diván forma parte de la colección Bellport, la misma utilizada para el salón. Las líneas son clásicas, los pies de metal elegantes, mientras que la elección de los acabados logra evocar atmósferas distintas: cálidas en el primer salón, nocturnas y relajantes en el segundo. La decisión de recurrir a la misma colección contribuye además a coordinar los espacios y garantizar una coherencia absoluta, en puro estilo Poliform.
La escultural mesa es la pieza central del comedor, flanqueada por sillas de líneas elegantes y modernas. El círculo es la forma arquetípica que adoptan tanto la base de la mesa como el respaldo de las sillas. El contacto visual es doble: por un lado, hacia el interior de la villa y sus librerías, presentes en cada habitación; por otro, hacia la naturaleza exterior.
La mesa-escultura Kensington es majestuosa y evocadora, una obra de arte entre las muchas obras de arte presentes en la villa. La acompañan las sillas Stanford Bridge, cuyo armazón fino y envolvente hace especialmente agradables los momentos de convivencia, con una elegancia discreta y contemporánea que armoniza perfectamente con la estética de la casa.
La isla de trabajo es esencial pero completa: contiene el fregadero y los fogones, mientras que la península está equipada para convertirse en una zona de trabajo. La campana es un sistema compuesto por módulos de luz con función de aspiración, portaespecias y fitosistemas que se cuidan como si fueran un jardín. El acabado de acero es moderno y profesional, y recuerda el color del mar visible a lo lejos.
Shape es una cocina con apertura de tirador inspirada, en su diseño contemporáneo y funcionalidad, en las cocinas sin tirador. Por lo tanto, tiene un aspecto moderno, realzado por el acabado de acero. En coherencia con la estética nórdica de la villa, que combina rigor y calidez, las columnas se realizan en olmo negro, un acabado que remite a la belleza natural de la madera.
La zona de los armarios evoca un simbolismo típicamente nórdico a través del tejado a dos aguas. La discreción es máxima con los armarios cerrados, dispuestos enfrentados y que crean en el centro una pequeña área de relax con vistas a las dunas, casi un santuario dedicado al bienestar y al cuidado personal.
También se respira tranquilidad en el dormitorio, donde el mobiliario es esencial pero cálido y acogedor. La cama, totalmente tapizada, tiene líneas envolventes que recuerdan las curvas de las mesillas y los sillones. También hay una librería en la habitación, un elemento recurrente en todas las estancias de la casa.
La zona destinada al descanso tiene como protagonista la cama Kelly, elegida por su elegancia y por su componente textil, que aporta calidez al ambiente. Junto a la cama, hay un área amueblada con sillones y librería que crea un espacio de relax, mientras que la zona de paso se ha transformado en un segundo vestidor, con unas vistas espléndidas del paisaje.