La elegancia en su sentido más clásico, ajena al tiempo y al espacio. En este apartamento urbano, la paleta neutra se ilumina con toques de color, los tonos claros dialogan con los oscuros y una estética esencial aporta nuevos significados al minimalismo.
En el salón, la sofisticada gama de grises que define elementos arquitectónicos, mobiliario y obras de arte evoca los edificios de la ciudad, enmarcados por las ventanas. La iluminan detalles metálicos de gran valor, mientras que las texturas suaves, el terciopelo azul elegido para las butacas y la pared equipada en elegante olmo negro aportan calidez al ambiente.
Los sofás, los sillones y los complementos del salón evocan una idea de clasicismo, reinterpretada en un sentido contemporáneo. Una elegancia atemporal distingue el sofá Bristol, los sillones Jane y la mesita Baba, que con su estructura de latón pulido y su tablero de mármol se convierte en un detalle de estilo. El conjunto de día Wall System, equipado con estantes finos, también resulta ligero y elegante.
Contrastes de materiales y formas esenciales para la zona del comedor. Aquí, la atención se centra en detalles como la elaboración del tablero de la mesa, inspirada en la ebanistería, y el pespunteado de las sillas, que están completamente tapizadas en piel. La alfombra iridiscente y el puf tapizado en terciopelo añaden una nota táctil a un ambiente que estimula los cinco sentidos.
La pureza del blanco se une a la esencialidad de las líneas rectas. La calidez la aportan los complementos de madera, como el tablero de contornos orgánicos, mientras que el toque contemporáneo lo aportan los taburetes y la campana de aspecto escultórico.
La estética también resulta minimalista en la cocina. La elección del modelo Twelve apuesta por un estilo moderno y riguroso, en el que los espesores mínimos y la máxima amplitud de las superficies conviven en perfecto equilibrio. El blanco de la isla destaca en contraste con la pared de columnas en olmo negro, completada por una segunda y elegantísima pared de vitrinas.
En el segundo salón, ordenado y espacioso, se ha creado un estudio, ideal para trabajar. El mobiliario es minimalista: junto al escritorio, la zona de estar funciona en parte como librería y en parte como módulos cerrados, mientras que los sofás y los sillones garantizan el confort en los momentos de descanso.
La elegancia discreta de los sofás y butacas Jane invita a sentarse tranquilamente y resultan perfectos para la lectura y la conversación. Una zona del salón se ha destinado a despacho doméstico, con el escritorio Home Hotel, sólido y ligero, y la butaca Sophie. La zona de estar Quid se adapta a las necesidades, al funcionar como librería o como mueble de almacenaje.
La habitación está diseñada como una suite de hotel: la zona de descanso, separada del salón por grandes paredes de cristal, se hace aún más íntima gracias a la elección de una cama tapizada con un cabecero envolvente. Elegantes acabados textiles y elementos de almacenamiento con laterales cubiertos de cuero.
El espacio de descanso está delimitado por la boiserie Code, que aporta calidez al ambiente con su acabado en olmo negro, elegido también para los complementos. La protagonista es la cama Chloe, reconocible por su cabecero envolvente que genera dos pequeñas alas, una forma que se retoma en la cajonera y en las mesillas de la misma serie, creando un elegante efecto de conjunto. Completa el mobiliario del dormitorio un sillón Mad Chair, tapizado en un sofisticado tejido pied-de-poule.
El armario con puertas de vidrio, que dejan entrever su contenido, da forma a un área de vestidor elegante, con la estética de un vestidor y la funcionalidad deun armario cerrado. La presencia de complementos como la butaca y el puf transforma este espacio en un pequeño salón.
En la zona de noche, la estancia dedicada a los armarios es quizás la más íntima y cálida de la casa. A diferencia de la zona de estar, aquí predominan los tonos oscuros, los efectos de materiales inspirados en la madera y las texturas textiles suaves y sofisticadas. El objetivo es convertir un espacio funcional en un ambiente en el que resulte agradable pasar tiempo y cuidarse.