El rascacielos es un icono contemporáneo, al igual que el estilo minimalista. En este ático, los interiores dialogan con el skyline urbano y dan forma a una nueva idea de clasicismo: espacios conectados entre sí mediante sistemas flexibles y una paleta de tonos neutros que actualiza la elegancia tradicional desde la perspectiva de un estilo de vida contemporáneo.
En la entrada, la mesa Kensington en versión redonda se presenta imponente y escultórica. Aislada en el centro del espacio, protagonista frente al telón de fondo del skyline metropolitano, anticipa el estilo de los ambientes que se suceden a continuación: contemporáneo, evocador y sofisticado, capaz de combinar con naturalidad arquitectura, arte y diseño.
En el salón, la elección de los muebles apuesta por formas y materiales modernos. El sofá, elevado sobre patas finas, es una síntesis de horizontalidad y ligereza, al igual que la mesa de centro, mientras que los sillones se alzan sobre bases metálicas. La paleta cromática es refinada, y las texturas de tejidos y pieles aportan una dimensión táctil que enriquece el conjunto.
El sofá Mondrian se ha elegido por su diseño esencial y por su imagen gráfica y contemporánea, de fuerte impronta arquitectónica. La configuración es clásica, en L, con una amplitud de asiento que garantiza el máximo confort. Lo acompañan las butacas Stanford, igualmente inspiradas en una estética minimal y actual que encuentra en el metal su material de referencia.
En el espacio dedicado a la convivencia, el mobiliario es dinámico y los acabados, exclusivos: el sobre de la mesa, con base escultórica, es de mármol, mientras que las sillas están completamente tapizadas en piel. Como nota de carácter, un aparador rojo con acabado brillante establece un contrapunto con el paisaje urbano que se adivina a través de los amplios ventanales.
También para el comedor se ha elegido una mesa Kensington, la misma que la de la entrada. Aquí, su monumentalidad se ve suavizada por su uso en el comedor y por el diseño de las sillas Seattle, que destacan por el minucioso trabajo artesanal del revestimiento en cuero, con costuras y perforaciones broguering inspiradas en el calzado elegante de la tradición inglesa.
Scheltens & Abbenes are a duo of artists-photographers among the best known in the world of still-life photography. Maurice Scheltens was trained as a photographer and Liesbeth Abbenes as an artist, but when they work together they become each other’s mirror, exploring the potential of both means of expression. What is essential in the work of Scheltens & Abbenes is the process, that meticulous work of constructing, folding, and reordering that transforms every object any object, from a shirt to a paper flower – into a two-dimensional surface with a strong graphic impact. Sometimes things become unrecognizable, abstract subjects to be decoded, like the dark clothes of the Unfolded portfolio; other times they are more easily identifiable, al-though out of context or portrayed in unusual configurations, as is the case with the white shirts. A somehow reassuring dis-order, a deconstruction that builds and tells a vision of the world that is different each time.”