Una villa modernista en la que los espacios dominados por la luz, los materiales naturales y las líneas suaves dan forma al confort contemporáneo. Un refugio íntimo, un lugar de calma e inspiración al que regresar para recargar energías, entre interiores inundados de luz y una naturaleza controlada, pero siempre presente más allá de las ventanas.
En el salón, los ángulos rectos de la arquitectura dan paso a las líneas curvas de sofás, sillones y accesorios. Los revestimientos de tela y piel, los accesorios textiles como las alfombras y los acabados naturales añaden una nueva dimensión táctil a la calidad estética, lo que amplifica la experiencia del espacio.
Las líneas sinuosas y sensuales del sofá Saint-Germain, inspiradas en formas orgánicas, transforman el salón en un paisaje cálido y familiar, en el que disfrutar tanto de momentos de intimidad como de convivencia. Las curvas suaves reaparecen en los sillones Le Club y en las mesas auxiliares Koishi y Orbit, que destacan por la elegancia de los materiales, en contraste con la geométrica sobriedad del sistema Code.
El comedor está diseñado en continuidad con el salón. El estilo es minimalista y, al mismo tiempo, revela una inspiración haute couture, gracias a materiales nobles y a la excelencia de los detalles. La compostura del ambiente refleja el paisaje circundante, que a través de la ventana deja entrever una presencia natural, serena y discreta.
La pieza protagonista del espacio del comedor es Henry, una mesa de generosas dimensiones, ideal para los momentos de convivencia. La estructura en madera maciza, caracterizada por una refinada labor de ebanistería, y la superficie de mármol transmiten una idea de elegancia sofisticada y contemporánea. Curvas suaves y visualmente relajantes reaparecen tanto en las sillas Sophie Lite como en los aparadores Aiko, al servicio del comedor.
Inspiración natural y un enfoque innovador de la cocina. La isla central y la zona de trabajo están revestidas de un material vanguardista con efecto piedra que crea volúmenes sorprendentes. El diseño del espacio, que combina una encimera y una zona de comedor con mesa y sillas, responde a un estilo de vida contemporáneo.
La cocina Alea Pro se caracteriza por su marcada expresividad. Las ranuras de apertura, subrayadas por un perfil que enfatiza las líneas verticales y horizontales, le confieren a este modelo una estética rigurosa, suavizada por los perfiles curvos de la encimera de madera. El resultado es una cocina que combina una altísima capacidad operativa con una imagen contemporánea y elegante.
La segunda sala de estar es más íntima: la zona de estar con montantes crea un espacio tranquilo para leer y relajarse, dejando pasar la luz hacia el resto del ambiente. Los colores se vuelven más suaves y cálidos, con tonalidades claras y doradas, mientras que los detalles del sistema, como la puerta abatible, crean inesperados rincones de funcionalidad.
En esta versión con montante a techo, el sistema Lexington se interpreta como una composición de doble cara, acabada por ambos lados, perfecta para dividir los espacios. La funcionalidad del sistema se ve reforzada por la combinación de estantes y contenedores cerrados, mientras que el acabado en roble gold y champagne aporta una estética cálida para adaptarse a la perfección a su uso como salón.
En el vestidor, todo está personalizado y realizado a medida. Los sistemas y los complementos se eligen en perfecta continuidad con la zona de día, tanto en las formas como en los acabados, para que el paso de un área a otra de la villa resulte fluido. Los grandes ventanales dejan entrar la luz natural, transformando una estancia de servicio en otro espacio de contemplación.
El vestidor se realiza con el sistema Lexington, el mismo utilizado en el segundo salón, pero reinterpretado en versión noche con estantes, cajoneras y una amplia gama de equipamientos. Junto con los sofás Saint-Germain, esta elección del proyecto crea una integración total entre los distintos ambientes de la casa, que se presentan así en perfecta continuidad de diseño y estética.
El estilo minimalista del dormitorio resulta relajante para la vista y para la mente. Destacan los finos acabados, como la boiserie en tejido de lino, aquí elegida en una tonalidad más cálida para subrayar el paso a la zona más íntima y reservada de la vivienda. La presencia de un área de relax contigua al dormitorio permite que este espacio se disfrute también durante el día.
Si la cama Gentlemen, con su amplio y envolvente cabecero, es la protagonista del dormitorio, es de nuevo el sofá Saint-Germain, con sus curvas suaves, el que define una zona híbrida, siempre íntima y cómoda, pero ideal para vivirla también de día. La amplia repisa frente a la ventana crea un área de tocador, mientras que los armarios Senzafine amplían el espacio del vestidor, perfeccionando un entorno dedicado al cuidado personal.